Nuestro deber como padres es enseñar a nuestros hijos a canalizar sus emociones de manera productiva. Es importante que les enseñemos la importancia de controlarse y ser empático con los demás. La inteligencia emocional sirve para desarrollar su inteligencia y comportarse de manera correcta. Por eso es considerado que la educación emocional, es parte de la formación del niño.

Según los especialistas, hoy en día los padres pueden aprender a saber si su niño ha madurado emocionalmente y como favorecer el desarrollo de su inteligencia emocional.

Pero, ¿cómo podemos saber a ciencia cierta si el niño ha madurado emocionalmente? Hay muchas situaciones que pueden indicarnos si un niño no está madurando emocionalmente. Un claro ejemplo son las rabietas o caprichos. Son típicas a los 2 años de edad, pero cuando tiene más edad y no se comporta de otra manera, esto indica que tiene un problema de madurez emocional.

Para desarrollar la inteligencia emocional, debemos tener los pilares básicos. Primero que comprenda cuáles son sus propias emociones, ¿cómo se siente? ¿Que lo hace enojar? ¿Es verdadero enojo o solo es una rabieta?

El segundo paso es explorar las emociones que experimentan los demás, de esta manera el comenzara con nuestra ayuda a encontrar el equilibrio necesario para identificar qué es lo que le está pasando, de esa manera se aprenderá a controlar y auto regularse.

Algo fundamental es aprender a expresarse y canalizar las emociones de una manera positiva, para que fortalezcan la relación con el niño. Según la edad del niño, las capacidades emocionales tienen que ir en aumento.  Las emociones tienen un tiempo de desarrollo que dura todo el ciclo vital, aunque por razones obvias cuando se da en una edad temprana es muchísimo mejor, de hecho hay estudios que nos dicen que a partir de los 2 años y medio, es recomendable educar las emociones que luego tendrán influencia a lo largo de toda su vida.

Lo principal es que los niños comiencen a pensar sobre sus emociones, que sepan cómo se sienten y detecten como se sienten los demás. Ayudarlos con esto lograra que canalicen las emociones de manera positiva, favoreciendo la empatía, la amabilidad y otros rasgos determinantes. Enseñarles a hacer amigos de otros niños y a tratarlos bien son cosas fundamentales para un buen desarrollo temprano que durara a lo largo de toda su vida.

Cuando se trata de niños pequeños, lo recomendable es darles frases muy cortas, más acciones y menos charla. Los padres somos la principal fuente de aprendizaje de ellos. El comportamiento que tengamos tendrá que ir en consonancia con el comportamiento que querremos que tenga. Cuando ya son mayores podemos comenzar a ser más razonables con ellos, aunque no conviene en el momento de la rabieta. Cuando se encuentran tranquilos, y relajados. Ese momento es clave para indicar la importancia de hablar, comunicar los sentimientos. De forma en que ambos puedan comunicarse y enseñarle a transmitir lo que le sucede. Las emociones son parte fundamental de nuestras vidas y de lo cotidiano. El saber controlarlas, y utilizarlas con una habilidad adecuada nos permite afrontar nuestro día a día de modo más eficaz.

Instrucciones para aplicar inteligencia emocional en Niños

Para poder aplicar la inteligencia emocional en nuestros hijos, debemos tener en cuenta los tres pilares que son emoción, pensamiento y acción. De ahí la importancia en ahondar en este tipo de conocimiento. Enseñarle a afrontar nuevas situaciones a nuestro hijo y que logre ordenarlas es un paso importancia para que actué de manera eficiente toda su vida.

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El conocimiento, comprensión y control de nuestras propias emociones es lo básico para que nuestros hijos se desenvuelvan adecuadamente en la sociedad, desde aquí podemos darte estos tips para que puedas ayudarlo a introducirse en el mundo de la inteligencia emocional.

  1. RECONOCER EMOCIONES BÁSICAS: La edad recomendada para iniciar a los niños en el campo de reconocimiento de emociones es la edad de dos años. Cuando ellos empiezan a interactuar con los adultos y otros niños, podemos comenzar a estimularlo con varios ejercicios. Por ejemplo introducirlos a que reconozcan las emociones más básicas: miedo, alegría, tristeza, rabia. Una buena manera de lograr esto es mediante dibujos, pregúntale cosas como ¿qué le sucede a este niño? ¿Qué crees que le paso? ¿Por qué? Es una buena manera de comenzar a hacer que reconozcan sus propias emociones y la de los demás.
  2. AYUDARLO A DESARROLLAR EMPATIA: A la hora de desarrollar una emoción tan importante, es necesario razonar con ellos haciéndole preguntas y dialogando con él. Las preguntas que pueden ayudarnos son del tipo: ¿Cómo crees que se siente el papá con lo que dijiste? ¿Porque tu hermano llora? ¿Crees que estoy contenta/o?
  3. MANEJO DE LA IRA: Hasta pasado el año y medio, los niños necesitan afecto y cuidado de sus padres. Todo eso les aporta la seguridad que necesitan para explorar y dominar sus miedos. A partir de los 6 meses van a empezar a desarrollar sentimientos de rabia. De ahí la importancia de saber canalizar las reacciones y corregirlas ante cualquier mal acción.
  4. INICIARLOS EN LAS EMOCIONES SECUNDARIAS: Los niños de 10 años comienzan a sentir emociones secundarias que cobraran más peso en su vida, tales como amor, vergüenza, ansiedad. Es adecuado saber hablar con ellos, permitirles expresar sus dudas y miedos, generar un ambiente de confianza con sus padres.
  5. SABER NOMBRAR LAS EMOCIONES: A partir de los 5 años es la edad ideal para que los niños comiencen a dar nombre a las emociones de modo habitual, como por ejemplo: ‘’estoy feliz porque me has hecho un regalo’’, ‘’estoy enojado porque me dejaste solo’’, ‘’tengo ganas de jugar porque eso me pone feliz’’.
  6. APERTURA A LA EXPRESIÓN DE EMOCIONES: Es primordial que facilitemos a nuestros hijos la seguridad apropiada para que puedan transmitir en voz alta lo que les preocupa o lo que les molesta. La escuela, el hogar, algún club de deportes, van a ser los lugares donde desarrolle su vida cotidiana. Debemos encargarnos que se sienta seguro de expresarse con comodidad en cada entorno. También que aprendan a respetar los contextos donde se encuentran, hablar con él sobre lo que está bien decir en la escuela, y lo que solo debe decirse en el hogar.
  7. DESARROLLA SU COMUNICACIÓN: Hablar con ellos, hacerles preguntas, proponer juegos, ordenar un poco el ambiente donde viven de manera razonable. Son todos elementos imprescindibles en su educación. Debemos apoyarlos en que puedan expresar en voz alta su opinión y sentimientos. Que siempre pongan el dialogo antes que todo lo demás.
  8. LA IMPORTANCIA DE SABER ESCUCHAR: Desde pequeños debemos enseñarles a guardar silencio cuando los demás hablen y escucharlos cuando ellos quieran expresarse. Siempre lo recomendable es darles su espacio para que se sientan escuchados, pero también, se debe poner los límites con diálogos para que sepan cuando deben hablar y cuando no.

Consejos para aplicar inteligencia emocional en Niños

La inteligencia emocional en niños es un gran condicionante de nuestra conducta, puede influenciar en nuestras vidas de adulto en muchos sentidos. Su temprana aplicación puede convertirnos en personas integradas o excluidas. Todo depende de la manera en que las manejemos.

Como es con cualquier otro tipo de aprendizaje, las emociones son las causantes de determinar nuestra manera de afrontar la vida. Los pilares de emoción, pensamiento y acción, son los primordiales para todo aquello que hacemos diariamente.

El control de las emociones, la empatía, nuestro nivel de comprensión sobre nosotros mismos. Todo puede resultar imprescindible para nuestro futuro, si esto falla, nos convertimos en personas infelices en inadaptadas socialmente.
Cuando se trata de nuestros hijos, para comprender y manejarlas, debemos tener las emociones de él presentes todo el tiempo. Ya que la infancia es crucial para el manejo y control de las mismas.

Además de los tips ya dados con anterioridad, es necesario tener en cuenta los siguientes consejos.

  1. Dialogo: es fundamental que las emociones puedan ser trasladadas al dialogo, para que el niño aprenda a razonar todo lo que lo rodea.
  2. Si bien para los adultos las emociones son algo difícil de controlar en determinados momentos, para los niños es muchísimo peor. Ya que no poseen las experiencias previas para aprender a controlar este tipo de situaciones. Es por eso que debemos ayudarlo a comprender que sucede, que identifique lo que siente y pueda transmitirlo de la mejor manera posible.
  3. En ocasiones algunos niños tienen un control emocional inexistente. Son irascibles e irritables, no se les puede negar nada porque están acostumbrados a ser consentidos. Son frágiles e irritables ante los fracasos, respondiendo de manera agresiva y hostil. Estas reacciones son perjudiciales para el niño, ya que solo lo limitaran en un futuro. Sera muy difícil que pueda integrarse a un grupo de iguales, e incluso puede sentirse deprimido.
  4. Enseñarle a sentir empatía hacia otros niños, personas, animales es una gran manera de hacer que pueda lidiar con emociones ajenas lo que le permite ser más considerado e insertarse mejor en la sociedad.
  5. La inteligencia emocional sirve para que comprenda que el dialogo es la base de todo, que pueda estar atento, y le da emociones positivas hacia su vida. Una vez que puede transmitir lo que le pasa, según estudios se demostró que un niño que sabe lidiar con sus emociones es menos propenso a las adiciones. Las personas con escaso control y tolerancia emocional, a menudo son las más indefensas y susceptibles de caer en el mundo de las adiciones.
  6. La comprensión de sus emociones lo ayudara durante toda la vida, a controlar y tolerar lo que siente, como también con las emociones de quien lo rodea. Aprende a ser menos agresivo o a tener reacciones indeseadas.
  7. No acudas a castigos, en vez de eso, invítalo a reflexionar contigo cuando se comporte de manera inapropiada. Cuéntale cómo te sientes, pregúntale cómo se siente, que clase de emociones lo llevaron a comportarse de esa manera y como puede lidiar con eso junto a ti en un futuro. Ofrécele alternativas que involucren conductas positivas para mejorar su pensar y actuar.
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