La calma se podría decir que es una asignatura pendiente para mucha gente, la cual no es capaz de dominar del todo, sobre todo en aquellas situaciones en las que, el enfado, la ira, la ansiedad o el miedo se apoderan de la persona y no saben cómo superarlas. Calmarse es una capacidad que se debe aprender desde que se es niño, sobre todo mantenerla en la edad adulta que es dónde se van a presentar más momentos, en los que se debe de poner en funcionamiento. Estar calmado, implica no permitir que los pensamientos negativos te dominen, ahuyentar los nervios que te recorren el cuerpo, y respirar normalmente.

En determinadas circunstancias como, una entrevista de trabajo, una discusión de pareja o algún imprevisto que no esperas, te producen ese malestar, traducido en rabia y estrés, factores que generan una especie de bloqueo mental, el cual, encierra a la persona en una situación de intranquilidad, de la cual tiene que aprender a salir en la mayor brevedad de tiempo posible.

Hay personas que tienen la capacidad de calmarse fácilmente, y que apenas se ponen nerviosas. A ellas les basta con utilizar métodos sencillos cómo contar hasta diez o hasta cien, cerrar los ojos y respirar aire fresco, darse un baño relajante si tienen la oportunidad de estar en sus casas, o tienen técnicas muy interiorizadas como son el yoga o la meditación, que les ayudan a canalizar esa ansiedad, en las clases a las que asisten durante la semana, de manera rutinaria.

Sin embargo, para aquellas personas, que calmarse sea una cualidad que no llegan a saber gestionar, pueden llevar a cabo los siguientes pasos.

Técnicas para aprender a calmarte

Inhala y exhala profundamente

 La respiración, es muy importante calmarla debes coger aire profundamente, aguantarlo durante cinco segundos, y expulsarlo volviendo a contar hasta cinco, de manera relajada y despacio. De esta manera, tu corazón se estará tranquilizando, las pulsaciones volverán a su ritmo normal, el cerebro recibirá el oxígeno necesario, e intentas alejar ese enfado o esos nervios que se están adueñando de ti.

Debes concentrarte en la respiración, mientras exhalas e inhalas lentamente, es una técnica muy eficaz y rápida para apaciguar aquellas situaciones donde tenemos la mente algo alterada, si puedes acompáñalo cerrando los ojos, mientras sitúas una de tus manos en el diafragma, y sientes como tus pulmones se llenan de aire, de esta manera la calma será más fácil de conseguir.

Los psicólogos recomiendan coger aire profundamente, como ejercicio práctico,  sobre todo para aquellas personas que acumulan un exceso de energía a lo largo del día, o que se ponen nerviosos fácilmente. Lo pueden llevar a cabo, en los descansos que se producen en el trabajo, en la parada del autobús, antes de salir de casa, y en los momentos previos a reuniones, o actos sociales.

.Quita la atención de aquello que te impide la calma

Si te encuentras ante una situación que prevés que te causará ansiedad, debes entrenar tus sentidos para desviar la atención hacia otra cosa. Si lo que provoca ese estado, es algo que has visualizado, debes centrar la atención de tus otros sentidos, como el olfato, el oído o el tacto hacía otra cosa y ser capaz de relajarte. Coger un libro, saborear algún caramelo, echarte algún aceite relajante  por el cuerpo, oler incienso o velas aromáticas, pueden ser de gran ayuda, para distraerte del foco que te produce esos nervios. Lo mismo pasa con las situaciones que intuyamos que nos puedan causar enfado o estrés.

Descarga la tensión.

En muchas ocasiones, la tensión se acumula en los músculos, ya sean de cuello, los brazos, incluso las piernas, pues son zonas que se cargan de adrenalina, y que debes estimular para ayudar a sacar esa acumulación de energía que se agolpa en ellos. Esa acumulación de energía, si se sabe utilizar de manera adecuada, uniéndolo con las emociones intensas que se generan en esos momentos, se puede llegar a crear la sensación de calma que se desea.

Busca gestos gestos de alivio.

A veces, un gesto de cariño como un abrazo, una caricia, o un masaje relajante, pueden inducir un estado de calma. Sin embargo, no siempre te encuentras en el sitio adecuado para que alguien de tu confianza te aporte eso que necesitas para relajarte. Por eso, debes aprender a hacerlo por ti mismo, sin depender de nadie, con tus mismos dedos.

Visualizaciones positivas.

Otra técnica muy buena para conseguir un estado de calma, es cerrar los ojos y visualizar un lugar en el que te sientas seguro, puede ser real, quizá el jardín de tu casa, un parque, una puesta de sol, o las olas del mar, o imaginario, puede ser algún paisaje que hayas visto en alguna revista, un cuadro, o incluso una persona que te transmita paz.

Canta una canción.

Otra forma de distraer la mente, es cantando, pues cuando cantas respiras profundamente, y así olvides la circunstancia que te está molestando, reduciendo por consiguiente su intensidad, alejando los nervios y la tensión del momento. Hay quien prefiere cantar una canción con ritmo para soltar energía, y otras que prefieren la música lenta acompañada de un piano o uno violines, para atraer la calma.

Piensa en color.

Pensar en colores, a modo de fantasía, es una forma psicológica que te puede ayudar a salir de un estado de estrés y pasar a uno de tranquilidad. Estos estímulos, como colorear un libro para adultos, lleno de dibujos, ayuda a la hora de regresar a la mente a un estado de calma y silencio, y así no enfocar la mente en pensamientos angustiosos, volviendo a la calma, a través del dibujo. Pintar mandalas es una buena técnica para calmarte.

Aléjate de la multitud.

Cuando estas en un estado de ansiedad o enfado, lo menos recomendable es estar rodeado por mucha gente, que incentive o aumente aún más tu estado, debes alejarte de la multitud. Busca un espacio en que puedas estar tranquilo y encontrar la calma que necesitas. En el caso en que en ese momento no puedas salir a la calle, porque te encuentras trabajando, puedes entablar conversación con alguna persona del trabajo que sea de tu confianza, o salir al descansillo, o quizá realizar alguna llamada en el descaso para el bocadillo.

Déjate enseñar por tus allegados.

Muchas veces entre la gente que te rodea, puede haber alguien que tengan buenas técnicas para calmarse o sepa evitar los odios y enfados, pues va en su manera de ser, el ser tranquilo. Esas personas pueden ser como una especie de coach, que te enseñe técnicas para saber cómo calmarte, o que te aporten ideas que te sean de gran ayuda.

Yoga y Meditación.

Ambos tanto la meditación como el yoga, son técnicas muy útiles para controlar los síntomas de la ansiedad, la depresión, el estrés o cualquier tipo de miedo que padezcas.  Es muy recomendable practicarlas dos o tres veces por semana, pues son herramientas de ayuda que te pueden servir para calmarte y conseguir el relax que tanto deseas para tu día día. Es un método que fortalece el sistema emocional. Realizar yoga o meditación es según los psicólogos la manera de hacerte más flexible ante las situaciones que te causan problemas. Estas técnicas son de gran ayuda pues para realizarlas correctamente, hay que tener una buena respiración, para oxigenar las células del cerebro, y así atraer la tranquilidad.

En el caso del yoga en particular, hay unas series de posturas que pueden ayudarte a la hora intentar calmarte y relajar el sistema nervioso. Se llaman asanas, es decir, posturas de yoga.

  • Dhanurasana (Posición del arco).
  • Setu bandha Sarvangasana (Posición del puente).
  • Bitilasana – Marjaryasana (Posición del gato y la vaca).
  • Adho mukha Svanasana (Posición del perro).
  • Balasana (Postura del niño).
  • Shavasana (Postura del cuerpo).

La meditación también resulta una excelente técnica para reducir tus niveles de estrés y modificar tus emociones. Otorga una sensación de relajación y paz, esto te puede ayudar a no preocuparte por situaciones que no te corresponden o a tomarlas con mayor calma. También te ayuda a vivir en el presente y no recurrir a un futuro incierto o a un pasado dónde ya no puedes solucionar nada. El estado profundo de relajación que se logra a través de esta técnica, mejora tu salud y bienestar.

Puedes practicarla sentado o tumbado, si escoges la primera opción, debes colocarte con las piernas dobladas una a cada lado y cruzadas, apoyando sobre ellas los brazos dejando las manos abiertas mirando hacia arriba o juntando el dedo índice con el pulgar, es importante mantener los ojos cerrados y la espalda recta.

Existen dos tipos de meditación:

Meditación de conciencia plena: Esta se utiliza para cambiar la forma de pensar sentir y actuar, alejando los pensamientos negativos y fomentar los positivos, para lograr la conciencia plena, se aprende a concentrarse solo en la respiración de la persona.

Meditación transcendental: En este tipo de meditación se basa en la repetición constante en voz bajo o de forma mental un mismo mantra, esto se hace para que no se distraiga y le ayude a concentrarse llegando a un estado de relajación total.

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