Qué es un argumento – Definición, Significado y Concepto

¿Alguna vez has querido convencer a alguien sobre algún asunto? ¿Te han dicho que te faltan argumentos para convencer? Seguramente sí. Sin embargo, también es muy probable que no sepas de lo que te están hablando. ¿Sabes lo que es un argumento? Te lo vamos a contar todo.

A nivel académico y científico en general, la argumentación es un proceso a priori para establecer planteamientos relevantes. No solo son utilizados como fundamento de las diferentes metodologías de investigación, sino que son la base fundamental de la comunicación humana.

Para que te quede más claro, los argumentos presentan una perspectiva comunicativa en el plano conceptual del pensamiento humano. No se trata de algo muy estructurado, porque realmente la capacidad de formar argumentos es innata de los seres humanos.

Casi toda nuestra vida nos la pasamos dando explicaciones. Desde que tenemos conciencia de nuestras acciones, tratamos de explicar por qué hacemos algo y por qué lo dejamos de hacer. Por ejemplo, cuando niños, si rompimos algo, explicábamos cómo habían sucedido las cosas. Lo mismo si llegábamos a pelear con nuestro hermano.

Muchas veces, nos daban la razón y otras veces, nos condenaban, sin importar si teníamos la razón o no. Esto se debía a lo convincentes que fueron nuestros argumentos. Si manifestamos un ápice de duda, se considera que nuestros argumentos no fueron sólidos. En cambio, se dice lo contrario si demostramos firmeza y convicción en nuestras afirmaciones.

No siempre ponemos mucho empeño en demostrar que decimos la verdad. Lo hacemos solo cuando está en juego cuestiones que consideramos importantes como nuestra reputación, nuestra credibilidad, nuestra relación con alguien más, etc.

argumento

No obstante, hay profesiones en donde, argumentar correctamente, es fundamental para su buen desempeño. Una de ellas es el derecho. Cuando un abogado no tiene la capacidad de refutar un entredicho o de inclinar la balanza a su favor, se considera que no ha hecho un buen trabajo, y es probable que se le contrate muy poco porque no es eficiente.

Sin embargo, la palabra argumento no solo está relacionado con el ámbito legal. También se usa en otros contextos. Por eso, a fin de usarla de la manera apropiada, es importante no solo conocer su significado, sino también lo que implica. De esa manera tendremos la certeza de haberla usado correctamente.

Además, si la aplicamos en nuestro diario vivir, nuestras palabras tendrán más fuerza y solidez, lo que nos hará ser dignos de mayor credibilidad por parte de las personas que están a nuestro alrededor. Este breve artículo te ayudará a contar con buenos argumentos siempre.

Instrucciones

Un argumento es una prueba o demostración de un asunto específico, la cual se basa en el razonamiento lógico para que pueda ser aceptado. Se puede presentar tanto de manera oral como escrita.

Se encarga de buscar justificar una postura determinada sobre cierto asunto, a través de una serie de conclusiones lógicas que se extraen de ella. Por lo tanto, cuando hablamos de argumentar, nos referimos a dar argumentos al otro, tal y como lo hacen los abogados durante un juicio para demostrar la veracidad de sus afirmaciones y convencer al jurado.

Aunque forman parte de las opiniones y los discursos, no siempre son del todo convincentes, como lo hemos expresado anteriormente. De modo que no siempre tienen éxito a la hora de convencer, motivar o defender.

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Para que un argumento se considere válido, debe tener un procedimiento lógico. El cual, a su vez, debe ser consistente y coherente. En otras palabras, no se debe contradecir a sí mismo. Cuando no son válidos, son considerados como simples falacias.

Ahora bien, contrario a lo que conocías hasta ahora, es importante aclarar que existen diferentes tipos de argumentos, los cuales mencionaremos y definiremos a continuación.

¿Cómo argumentar?

argumento

  1. Lo primero que debes hacer es elegir las premisas. Para eso, es necesario estar bien informado, conocer de qué hablaremos y cuál es nuestra postura sobre ello.
  2. Luego que hayas seleccionado las premisas, lo siguiente a hacer es elegir lo que se usará como afirmación. O sea, lo que justifica o sustenta a la premisa.
  3. Después, debes encontrar el razonamiento apropiado. Lo que implica seleccionar los métodos de justificación lógica para sustentar tu afirmación. No es más que el camino que recorrerás para llegar a la meta que te planteaste.
  4. Finalmente, deberás aprovechar la evidencia. Lo que quiere decir, revisar los argumentos de los terceros, los criterios de autoridad y cualquier otro medio para poder sustentar a las premisas iniciales. Por ejemplo, en el ámbito de la ciencia, podría tratarse de los artículos científicos relacionados con el tema, las teorías de los investigadores, etc.

Si te dejas llevar por esta estructura, tendrás la certeza de que tus argumentos serán lógicos y convincentes.

Que Necesitas

 

argumentoLos argumentos pueden variar dependiendo de su contenido y el procedimiento que se emplee. A partir de esta idea, podemos decir que existen muchos tipos de argumentos, ya que no existe una sola forma de argumentar. Algunos de sus tipos son:

  • Los deductivos: son aquellos que parten de una idea, la cual es considerada segura y probable. Por eso se extraen conclusiones válidas que van desde lo más general hasta lo particular. Este tipo de argumento es muy común en áreas como la ciencia y la lógica. No obstante, está limitada por la veracidad de sus premisas.
  • Los inductivos: en este caso, no se parte de una idea certera. Más bien, de dos premisas aisladas para llegar a una conclusión probable pero que no es verificable.
  • Los causales: son los que parten de la relación de una situación con otra, según la ley de causa y efecto. De manera que se establece una relación de consecuencia que podría no ser cierta.
  • Por generalización: se trata de la atribución de una propiedad o característica a un conjunto de elementos, solo porque unos pocos, que conforman ese grupo, la hayan manifestado. Por ejemplo, si dos niños son hiperactivos, entonces todos los niños lo son.

Pero, a fin de poner argumentar, es necesario que estés al tanto de cuáles son los elementos que conforman un argumento.

Su estructura

Los argumentos están conformados por dos elementos básicos y esenciales:

  • Las premisas: se trata del punto de partida, a partir del cual se puede dar con un resultado.
  • Las conclusiones: estas dependen de las premisas y se obtienen mediante algún procedimiento lógico. Al conseguirlo, se llega al final del argumento.

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Estos dos elementos, a su vez, se organizan de esta manera:

  • La afirmación: es la parte inicial de la premisa, es decir, lo que deseamos probar o justificar.
  • El razonamiento: es el porqué de la afirmación inicial. El argumento lógico o formal que sostiene la idea a confirmar.
  • La evidencia: son las pruebas que ofrecemos para poder comprobar o demostrar el razonamiento que hemos planteado.

Consejos

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  1. Lo primero que debes hacer es elegir las premisas. Para eso, es necesario estar bien informado, conocer de qué hablaremos y cuál es nuestra postura sobre ello.
  2. Luego que hayas seleccionado las premisas, lo siguiente a hacer es elegir lo que se usará como afirmación. O sea, lo que justifica o sustenta a la premisa.
  3. Después, debes encontrar el razonamiento apropiado. Lo que implica seleccionar los métodos de justificación lógica para sustentar tu afirmación. No es más que el camino que recorrerás para llegar a la meta que te planteaste.
  4. Finalmente, deberás aprovechar la evidencia. Lo que quiere decir, revisar los argumentos de los terceros, los criterios de autoridad y cualquier otro medio para poder sustentar a las premisas iniciales. Por ejemplo, en el ámbito de la ciencia, podría tratarse de los artículos científicos relacionados con el tema, las teorías de los investigadores, etc.

Si te dejas llevar por esta estructura, tendrás la certeza de que tus argumentos serán lógicos y convincentes.

¿Cómo producir una buena la argumentación?

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Muchas veces las personas se quedan discutiendo en torno a las premisas, pero no llegan a una conclusión. También puede pasar que estén claras las premisas, pero no estás de acurdo con una conclusión.

Sea como sea, es importante repasar los argumentos considerados válidos para poder apoyar o contradecir un planteamiento. Por lo tanto, la argumentación se trata de encontrar estos argumentos válidos de manera que puedas defender una idea planteada, al punto de convencer a tu interlocutor de apoyar tu tesis.

Probar que tu argumentación es verdadera o probable es la base para persuadir a otros; pero ¿cómo lograr una buena argumentación? Teniendo buenos argumentos. La argumentación como proceso te ayuda a organizar mejor tu pensamiento; ahora bien, tienes que meterle lógica a la estructuración de los argumentos para que seas coherente en tus planteamientos.

Recuerda, todo argumento afirma o niega algo. Si has prestado atención a la lectura de este post; entonces podrás producir buenos argumentos, si no puedes producir buenos argumentos es porque todavía no te ha quedado claro el tema; por lo tanto, te seremos más específicos respecto a cómo puedes producir buenos argumentos.

argumento

¿Cómo puedes presentar los argumentos con claridad? Utilizando diferentes técnicas de argumentación que te explicaremos a continuación:

  1. Argumentar con ejemplos: recuerda, no basta dar un solo ejemplo; por lo menos deben ser tres y muy coherentes con el tema. Incluso, puede ser interesante analizar los contraejemplos para poder evitar una sobre generalización.
  2. Hacer analogías: presentar semejanzas entre procesos diferentes ayuda a comprender mejor los argumentos. Por ejemplo, explicar el proceso de aprendizaje a partir de la alimentación haciendo una analogía entre comer y aprender.
  3. Explicar las causas que originan el argumento: explicando el proceso de comprensión de una causa se puede ver más claro el argumento presentado. Explicar el cómo se llegó a tomar una idea como verdadera es importante para persuadir al otro.
  4. Utilizar argumentos deductivos: si la conclusión se saca directamente de las premisas serán más claros los argumentos. Ahora bien, para evitar que se pongan en dudas tus premisas es importante explicar con detalle el proceso. Por ejemplo, si X, entonces Y; X, por lo tanto Y.
  5. Reducción al absurdo: para poder argumentar en contra de una tesis, puedes llevar esa idea a través de un análisis deductivo hasta un absurdo y derribar la tesis. Por ejemplo, si alguien argumenta que tú lo has robado algo de su casa, tu deduces que no estabas en su casa en el momento que se perdió el objeto y como no se puede estar en dos lugares a la vez resulta absurda su acusación.
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