Conseguir el desarrollo sustentable es uno de los grandes objetivos en la sociedad actual, aunque muchas personas lo consideran una verdadera utopía. Para lograr dicha meta, deberíamos mantener el nivel productivo actual pero con la principal diferencia que la forma de obtener los productos finales es mucho más eficiente y respetuosa para el medio ambiente. Sin embargo, el principal problema es de tipo político y de intereses cruzados. El Protocolo de Kyoto, firmado a finales del siglo XX, obligaba a los Estados a cumplir una serie de condiciones medioambientales que más de dos décadas después siguen sin cumplirse en la mayoría de ocasiones. Para poner la puntilla, Estados Unidos, liderados por Donald Trump, ya ha anunciado que se retira de este Protocolo. Además, para el año 2020, está previsto que se inicie el Pacto de París que tiene como objetivo fijar un máximo de diferencia de temperaturas respecto a lo ideal para luchar contra el cambio climático. Trabajar en Greenpeace ayuda a combatir estos problemas.

¿Qué es el desarrollo sustentable?

El desarrollo sustentable responde a la idea de beneficiar y satisfacer a la sociedad actual, pero sin desprestigiar a la del futuro. Uno de los grandes debates actuales gira alrededor del planeta que les dejaremos a nuestros hijos o nietos cuando nosotros ya no estemos. Muchos olvidan la necesidad de luchar por el bienestar del futuro, e intentar producir con energías renovables, es decir, recursos de los que estemos seguros que no se acabarán nunca. En este caso, hablamos del sol o el viento, entre otros. Son recursos, que a diferencia del petróleo, son ilimitados y además perjudican mucho menos al medio ambiente. Por esta razón, se está intentando migrar lo antes posible a los coches eléctricos en lugar de los de combustión interna, ya que es un vehículo mucho más sustentable. El petróleo parece llegar a su fin, y si no realizamos un cambio nos vamos a encontrar con que las siguientes generaciones tendrán muchas dificultades para tener un coche y desplazarse. Los conflictos de intereses son el principal problema para lograr ese ansiado desarrollo sustentable. Para conseguirlo sería necesario que las esferas económicas, políticas y culturales pudieran llegar a acuerdos ya que en caso contrario es imposible lograr este objetivo por el mero hecho que al final cada uno va a la suya y no se llegan a acuerdos que permitan conseguir el bien común.

La democracia debe imperar y, al final, se deben decidir las soluciones que mejor vengan a la mayoría. Esto permite un crecimiento totalmente unificado de la población y que impere la igualdad en su justa medida. De hecho, el denominado Estado del Bienestar, que impera mucho más en el norte de Europa que en los países occidentales como España o Italia,entre otros, no vendría a ser nada más que una llevada a la práctica de esta definición del desarrollo sustentable. Este concepto no solo se aplica en lo económico o en lo ecológico, como hemos visto anteriormente, sino también en lo social y en lo cultural. Garantizar el acceso al conocimiento con bibliotecas y colegios públicos, además de centros sanitarios totalmente gratuitos para todos los ciudadanos no son más que ejemplos de desarrollo sustentable. Estamos consiguiendo que a través de unos impuestos, los ciudadanos tengan unos servicios públicos de calidad que pagamos todos. Esto no es más que conseguir el bien común para todos. Obviamente, para conseguir el desarrollo sustentable también es totalmente necesario que todas las partes se puedan mostrar colaborativas. Al igual que ocurre en las empresas, a lo largo de un proceso de producción, si una de las partes falla, el resultado final ya no se consigue o no es el mismo.

Por ello, la comunidad gobernante siempre tiene que mantener los recursos financieros, sociales y de derecho como las leyes a disposición de todos aquellos que desean el desarrollo sustentable para lograr el bien común por el máximo de personas. Hoy en día, la máxima prioridad parecen ser todas aquellas personas alrededor del mundo que están en el umbral de la pobreza y, que viendo el nivel de la crisis mundial a nivel económico desde el año 2008, cada vez son un número mayor. Sin embargo, a día de hoy solo las ONGs están trabajando para solucionar este problema de forma constante, y lo hace a base de lo que se conoce como el micromecenazgo. A cambio, los ciudadanos solo tienen su buena voluntad, o como mucho, la posibilidad de descontarse su donación de la declaración de la renta si se adquire un nivel mínimo de renta conseguida a lo largo del año fiscal. Además, el desarrollo sustentable también cuenta con diferentes tipos de limitaciones. Por un lado, la que nos ha impuesto la tecnología y que obliga a un alto nivel de producción para mantener el nivel socioeconómico de algunas compañías. En este sentido, las compañías no pueden parar ni pensar nuevas formas de producción que resulten más sostenibles. Consideran que el proceso de investigación les dará un coste mayor, que no mantener lo que se tiene actualmente. Además, la mayoría de la organización social de hoy en día está dominada por el capitalismo. La mayoría del dinero está en manos de unos pocos, que además, no parecen estar por la labor de compartirlo por miedo a crear competencia. Las acciones de responsabilidad social corporativa que llevan a cabo las empresas parece el único favor que hacen a conseguir un desarrollo sustentable en el corto plazo.

Beneficios del desarrollo sustentable

Con todo, el desarrollo sustentable cuenta con numerosos beneficios para todos. El trabajo de aquellos que luchan por ello, por tanto, tiene un sentido de ser. Los más destacados son los siguientes:

  • Igualdad en el mundo. Lo más ético es que todos nazcamos teniendo las mismas oportunidades. Sin embargo, esto no es así ni mucho menos. En función del tipo de familia que tengamos, y en el tipo de país en el que residamos, nuestras oportunidades se pueden ver limitadas. Por ello, el desarrollo sustentable acabaría con este problema.
  • Cuidar el planeta. El otro gran problema que nos encontramos con el sistema económico actual es que no es sostenible. Nos estamos cargando al planeta y necesitamos volver al desarrollo sustentable para que la naturaleza pueda sobrevivir.
  • Ser más felices. Ayudar a los demás y hacer feliz a la gente da un sentimiento de felicidad absoluto. Los pobres, además, se conforman con bien poco y, por tanto, tenemos la oportunidad de sacarles una sonrisa y de sentirnos orgullosos de ello.
  • Reducir costes. El desarrollo sustentable utiliza las energías renovables y, en ese sentido, podemos reducir los costes de producción, además de ahorrarnos cualquier tipo de coste o impuesto debido a la contaminación que podamos estar pudiendo producir.

Cómo conseguir el desarrollo sustentable

Actualmente, podemos apostar por el desarrollo sustentable a través de diferentes medidas que nos permitan lograr nuestros objetivos. Obviamente, las tenemos que clasificar a nivel macroeconómico y microeconómico, ya que en función de nuestro impacto y de nuestras posibilidades nuestro alcance y las posibilidades que ayudemos en gran medida a lograr el objetivo son muy diferentes. Para empezar, ¿qué pueden hacer los ciudadanos? Con el medio ambiente, sin ninguna duda pueden reciclar y separar la basura por su tipología. Separar el cristal del plástico y los metales es solo un primer paso para empezar a ahorrar y a contaminar menos el planeta. Además, también nos hemos de empezar a plantear utilizar menos bolsas de plástico para ir a comprar y así ayudará a decorar los jardines. Por esta razón, los gobiernos obligaron a los centros comerciales a cobrar por el uso de estas bolsas. Sale mucho más sustentable a nivel de desarrollo que nos compremos un carrito y siempre lo utilicemos para llevar los productos de la tienda hasta nuestra casa. Más cómodo, y además contaminamos mucho menos. El ahorro energético es otro de nuestros puntos pendientes. No solo ahorraremos dinero, porque actualmente el precio de la luz es realmente alto, sino que también ayudaremos al planeta. Por un lado, se pueden adquirir electrodomésticos del tipo de consumo bajo pero que además sean mucho más eficientes a nivel energético. De esta forma, gastamos menos, pagamos menos y conseguimos el mismo nivel de luz. Es un win win absoluto.

A nivel microeconómico, también se puede utilizar el transporte público con mucha más frecuencia. No olvidemos que el uso del coche está en cuarentena por las emisiones de dióxido de carbono y debemos tenerlo en cuenta a la hora de elegir qué coche comprar. De hecho, a partir de 2019 o 2020, el acceso con algunos tipos de vehículos estará completamente prohibido. Es el momento de cambiar nuestra forma de vida y usar los trenes, los metros o el autobús para nuestros desplazamientos. También podemos ir a pie o en bicicleta, que además es mucho más saludable para nuestro organismo. De hecho, ciudades como Barcelona o Madrid ya han adoptado el carril bicing para incentivar el uso de transportes que no contaminen. Los valores que tenemos deben ser también relacionados con el objetivos. Si hablábamos antes de ahorrar energía para consumir menos electricidad, con el agua y el gas debemos hacer lo mismo. Por ello, hay que dejar los grifos cerrados y evitar el gasto de agua que no necesitemos. Al mismo tiempo, debemos aplicar lo mismo con la luz. Si podemos aprovechar la luz natural siempre será mucho mejor para nuestra economía, y también haremos un favor al planeta. Con el gas pasa algo similar pero con un hándicap añadido. Por un lado, es muy peligroso y podemos morir asifixiados, pero además también puede acabar explotando la casa y supone un enorme gasto energético para nuestro hogar.

A la hora de ir al centro comercial, también debemos aplicar un desarrollo sustentable. No compremos aquellos productos que no vayamos a consumir por varias razones. Primero porque hay muchas personas que se están muriendo de hambre alrededor del mundo, y para tirar la comida la podemos dar a una ONG que alguien seguro que la aprovechará. Y, por otro lado, creamos una cantidad de basura realmente grande que posteriormente tendremos que acabar tirando. Son residuos extra que perjudican al medio ambiente, especialmente los que estén envasados en grandes recipientes. Relacionado con lo que hablábamos anteriormente también es importante que nuestra ropa esté acorde a la estación del año en la que estemos situados. ¿Te imaginas vestir en manga corta durante el otoño y el invierno? La realidad es que pasaríamos mucho frío y nuestra reacción más instintiva sería poner la calefacción y, además, hacerlo a un alto nivel produciendo un enorme gasto energético. Si nos ponemos en el caso contrario no pararíamos de sudar y, seguro, que tiraríamos de un ventilador o del aire acondicionado. En ambos casos se produce un enorme gasto energético que es perfectamente evitable para contribuir al desarrollo sustentable en cualquier momento del año. Hay que concienciar a la sociedad de la importancia de cuidar el planeta si queremos vivir y dejar vivir en buenas condiciones a las siguientes generaciones.

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