La discriminación es uno de los principales lastres que se dan en los centros educativos en los últimos años. La globalización mundial que se está llevando a cabo en las últimas décadas está provocando que cada vez sea más frecuente convivir con razas y étnias realmente diferentes a las nuestras. Por ello, enseñar los principales hábitos de convivencia y respeto se ha convertido en uno de los principales retos en las aulas para todo el sector educativo desde que los niños ingresan en las escuelas cuando son pequeños. De hecho, este problema es una de las causas que llevan al bullying en las escuelas e institutos y que puedan acabar realmente mal, incluyendo la posibilidad de suicidio.

¿Qué es la discriminación?

La discriminación es uno de los principales problemas, a la vez que objeto de estudio de muchos sociólogos. Actualmente, vivimos en una sociedad que se deja llevar mucho por los prejuicios. Por ejemplo, si sufrimos cualquier tipo de robo por parte de una persona que provenga de Latinoamérica, o de cualquier otro continente o raza diferente al nuestro podemos pensar que todo el mundo que pertenezca al mismo sitio que el autor de nuestro robo es igual. Esto provoca que a partir de entonces no veamos a ese tipo de personas con los mismos ojos, e incluso nuestro trato con ellos pueda llegar a ser desagradable. Sin embargo, en la mayoría de los casos nos olvidamos que en nuestra raza también existen personas que también puedan ejercer cualquier tipo de acción violenta o que viole el Código Penal, y que por ello, no todos son iguales. Son los denominados prejuicios y que cada vez son más frecuentes. En Europa, de hecho, existen colectivos que sufren altos grados de marginación debido a la discriminación. El campo de las ciéncias sociales que estudio los fenómenos de la discriminación son las de comportamiento social. Los expertos en este campo determinan que existen diferentes circunstancias que pueden acabar conllevando un acto de rechazo. Algunas de estas están relacionados con razones de sexo, raza o etnia mientras que otros están relacionados con algunos aspectos de nuestro físico como puede ser el peinado, aspecto o peso corporal.

Obviamente, nuestra orientación sexual, nuestros gustos musicales o cinematográficos también son otras de las razones por las que podemos llegar a ser discriminados. Estas razones de discriminación pueden provocar algunas desventajas en algunos ámbitos de la vida. Por ejemplo, por ser mujer podemos sentirnos discriminados en algunos deportes como el fútbol por diferentes razones. Por un lado, se considera que las mujeres pueden ser peores jugando a este deporte. En la escuela, cuando se hacen los equipos, si una chica quiere jugar al fútbol puede acabar siendo elegida por descarte debido a su orientación. A nivel social, una chica que juega al fútbol puede ser considerada poco femenina y, en ese sentido, se puede llegar a conspirar con su orientación sexual. Debido a ser un deporte mucho más masculino, esta chica puede ser considerada una lesbiana, pese a que al final de todo tanto los hombres como las mujeres tienen los mismos derechos que las mujeres. Una vez abandonada la etapa escolar, también se pueden provocar discriminaciones en los derechos de acceso a un puesto laboral, o incluso dentro de una misma empresa en razón de salario pudiendo ser que los hombres cobren más que las mujeres. En Estados Unidos, el acceso a servicios públicos como la sanidad también pueden verse amenazados. Las personas de color de piel negro pueden ver reducida su igualdad respecto a los blancos, en un país con una gran presencia de personas afroamericanas.

Algunos filósofos también han llegado a reflexionar con el término discriminación y todo lo que puede rodear y conllevar. Algunos concluyen que al final una persona cuando es discriminada recibe una desventaja respecto al resto. Si lo comparamos con los ejemplos expuestos anteriormente podemos ver que es una realidad ya sea por recibir un peor trato entre compañeros, o bien por no poder acceder a algo que le tocaría en comparación con el resto por razones de diferentes ámbitos. Obviamente, en algún caso esta persona puede ser dañada por bullying. Por ejemplo, insultos, agresiones físicas o morales pueden venir a razón de la discriminación. En este caso, el receptor puede llegar a sufrir algún tipo de daño. En cambio, el negro afroamericano que se le niega atención médica por su color de piel no recibe ningún daño físico pero sí un trato de desventaja. De hecho, en el país norteamericano también puede llegar a considerado que los que sufren discriminación son una parte de las denominadas minorías, aunque en algunos Estados las personas afroamericanas son mayoría. Sin embargo, en los países europeos, aquellas personas que sufren discriminación sí que son consideradas una minoría. Puede ser por raza, principalmente los árabes, negros o asiáticos. Por condición física o sexual. Los homosexuales, obesos o personas discapacitadas sí que suelen ser una minoría respecto al resto. En este sentido, se producen numerosos tipos de discriminación que puede llegar a ser directa, indirecta o cognitiva, entre otras. Por ello, los centros educativos y los gobiernos invierten mucho dinero para evitar que este tipo de situaciones se puedan llegar a producir con regularidad, incluyendo personas con enfermedades como la acetona. Los suicidios por razones de discriminación y la violencia por esta razón no ha parado de aumentar en los últimos años, poniendo en jaque a las entidades sociales y gubernamentales.

Ventajas de combatir la discriminación

Con todo, combatir la discriminación e intentar erradicarla también conllevará numerosos beneficios, si nos ponemos en el lugar de los gobernantes. Los más destacados son los siguientes:

  • Mayores posibilidades de inmigración. Un gobierno que lucha por los derechos de sus ciudadanos y por intentar que todo el mundo sea igual ante la ley elevará los deseos de las personas de viajar para vivir a nuestro país en busca de unas mejores condiciones de vida de las que puedan tener en su país de origen.
  • Mejorar la convivencia. Obviamente, si se enseñan los valores adecuados cuando las personas están creciendo, es decir, desde bien pequeños conseguiremos que la convivencia entre las diferentes razas pueda ser más sencilla.
  • Mayor seguridad. La seguridad también será mayor en el país determinado. Los valores reducirán los grados de delincuencia, y por tanto, la seguridad que percibirán los ciudadanos será mayor. Esto también permitirá elevar el nivel de turismo, especialmente para aquellos países donde es un sector fundamental para su economía.
  • Mejor productividad. Mejor humor, mayor felicidad también significa un mayor grado de rendimiento laboral, o lo que es lo mismo una mejor productividad. Al final, invirtiendo en acabar con la discriminación acabamos ganando todos.

Este dinero que puede parecer un gasto inútil en realidad no lo es. Es una inversión a largo plazo donde esperamos recoger pronto los frutos. Es cierto que hay que gastar en personal educativo y del ámbito social para educar a los niños y a los más mayores en valores de convivencia. Sin embargo, esto repercutirá posteriormente en un menor gasto sanitario por agresiones, y también de mantenimiento de prisiones por delitos que se puedan cometer. Y, al final, como hemos visto anteriormente, también lo recogeremos en impuestos. Mayor inmigración y un mayor grado de rentabilidad laboral.

Cómo evitar la discriminación

Evitar la discriminación y hacer un mundo más justo e igualitario es uno de los principales retos de los gobiernos. Sin embargo, conseguir este objetivo pasa por dar los valores y la educación necesaria a las personas desde que son bien pequeñas. Por ello, las escuelas juegan un papel fundamental, ya sean públicas  privadas. Además, las privadas tienen un hándicap en contra y es que al no tener ningún tipo de financiación por parte del Estado son lo más parecido a una empresa privada. Su forma de conseguir dinero es obtener conversiones a partir de alumnos que se matriculen. En caso contrario, no se pueden pagar sueldos ni obtener beneficios para el centro. Por ello, existen personas que trabajan exclusivamente en el diseño de planes con el único objetivo de acabar con la discriminación que se puedan producir en las escuelas. Un centro educativo con una imagen discriminadora no tendrá adeptos para conseguir enganchar a través del marketing a posibles nuevos alumnos. En el ambiente escolar, los padres también juegan un papel fundamental en saber si su hijo o hija pudiera estar sufriendo acoso escolar. A no ser que haya rasguños o diferentes circunstancias que nos lleven a pensar en que pueda ser discriminado, la única opción será crear ese ambiente de confianza en que nuestros seres queridos se sientan capaces de hablar de un tema tan controvertido e incómodo para ellos. Pese a la rabia que podamos sentir, nunca hay que intentar tomarnos la justicia por nuestra cuenta. Si pegan a nuestro hijo, no hagamos lo mismo con el agresor. Sin duda, hay que ponerse en contacto con el propio centro escolar para que ellos inicien su propia investigación y tomar cartas en el asunto. Como hemos dicho anteriormente, ellos son los primeros interesados en que estas situaciones se acaben y no se vuelvan a producir.

Más allá del bullying o del acoso escolar, tan común por desgracia la discriminación también incluye el resto de edades y estratos sociales. La discriminación también se puede producir entre aquellas personas más adineradas, especialmente con aquellos que tengan un poder económico algo menor.

El dinero, además de darnos capacidad económica también aportan estatus. Las personas no se quieren relacionar con aquellos que tengan menos dinero porque consideran que no están a su altura. En este sentido, el gobierno para evitar esta situación realiza un sistema de impuestos progresivo, dividiendo a la población por categorías en función del dinero que puedan llegar a cobrar.

Sea como sea, debemos ser conscientes que existen numerosos especialistas que se dedican exclusivamente al cuidado y tratamiento de todas estas personas que puedan tener secuelas debido a ser discriminados en el pasado. Si pasan los días y ves que tu situación o la de tus seres queridos no mejora acude a un especialista para buscar la manera de volver a recuperar la alegría y el optimismo. Intenta llevar todo esto con suma discreción, y solo habla con aquellas personas con las que tengas confianza ya que si se extiende puedes sentirte aún más incómodo.

Debemos también ser capaces de sobrepasarnos a la discriminación. Lo que quieren los acosadores es que nos acabe afectando, y se aprovechan de cualquier tipo de signo de debilidad que podamos mostrar. Acudir a clases de krav maga, las artes de defensa personal por excelencia, también nos puede aportar esa seguridad que podemos necesitar en caso de cualquier tipo de apuro. La discriminación frena muchas relaciones sociales y la globalización que está intentando conseguir a nivel mundial. Vivimos de forma interconectada y, por tanto, una persona de Sudamérica no debe ser inferior ni a una de origen africano, europea o asiática.

¿Te ha gustado?