Qué es eficiencia – Definición, Significado y Concepto

La palabra eficiencia viene del vocablo latino efficientia y su definición supone la capacidad de disponer de alguien o de algo para conseguir un efecto determinado o el cumplimento adecuado de una función. No se debe confundir con eficacia.

En definitiva, podríamos considerar la eficiencia como el empleo de recursos en un proyecto y el resultado obtenido en el mismo. En este sentido, cuando aplicamos la eficiencia a algo nos permite obtener el mismo objetivo que deseamos cumplir empleando el menor número de recursos o aumentar nuestros resultados utilizando los recursos de los que disponemos.

No confundir con eficacia

No serás el primero ni el último que confundas eficiencia con eficacia porque, a fin de cuentas, son términos que van constantemente de la mano. Pero, haciendo pequeñas concreciones, podemos ayudarte a diferenciarlas.

La eficacia es la capacidad de lograr el efecto que se desea.

Por ejemplo: si queremos copiar 100 páginas a mano estaríamos siendo eficaces pero no eficientes porque, llevaríamos a término nuestro deseo de tener esas 100 páginas copiadas pero tardaríamos menos tiempo fotocopiándolas.

Eficiencia en Economía

La eficiencia en Economía es un concepto ampliamente usado en esta materia.

A grandes rasgos, la eficiencia económica o un sistema económico eficiente es aquel en el que alguien puede mejorar su situación sin que la de otro empeore como consecuencia.

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Al mismo tiempo, es la relación entre el valor que adquiere un producto y de los recursos que se emplean para llevarlo a cabo, es decir, la relación entre valor y coste de lo producido.

Para poder ser eficientes en Economía interfieren importantes factores como el aprendizaje, la especialización en bienes y servicios, la posesión de recursos naturales y materias primas y la existencia de la competitividad del producto con el que trabajamos.

En conclusión, la eficiencia económica es la capacidad de emplear los menores recursos productivos de manera inteligente a fin de satisfacer necesidades.

Todo ello sin que nadie salga perjudicado en la transacción o venta de los mismos.

Eficiencia Energética

Este es otro de los conceptos sobre eficiencia que está muy a la orden del día. El constante debate sobre el calentamiento global y el posible agotamiento de recursos no renovables hace que la eficiencia energética se aplique a muchos ámbitos de la vida diaria.

Teniendo en cuenta la definición de eficiencia, se puede decir que la eficiencia energética es el uso de la menor energía posible o de los recursos energéticos de los que disponemos, para obtener el mejor resultado.

Una persona eficiente, además de buscar el mismo servicio usando menos energía, busca alternativas menos contaminantes o que producen menos emisiones al medio ambiente para abastecerse. Las famosas energías renovables o alternativas.

Aunque también implica cambiar actos cotidianos que ayuden a reducir el consumo, por ejemplo de combustible, sin que se vean alteradas nuestras necesidades.

Gestión eficiente

En el mundo de la gestión de equipos o de proyecto también se aplica la eficiencia. Como explicaos en este artículo sobre la Gestión, no existe una fórmula mágica para sea 100% eficiente. Pero existen pequeños factores que ayudan a que nuestro objetivo se cumpla.

Nuestra gestión de equipo será eficiente cuando conseguimos resultados óptimos empleando el menor número de recursos posibles o, en su defecto, hacer crecer nuestros logros dentro de un proyecto empleando los recursos de los que disponemos sin ampliarlos.

Para ello tenemos que aplicar, también, esos pilares fundamentales de la gestión. Entre ellos destacan una buena estrategia, la comprobación, la innovación, la optimización de procesos o el traspaso de conocimientos.

Eficiencia no es precariedad

En muchas ocasiones, sobre todo en el tema económico, mucha gente piensa que la eficiencia implica precariedad. Es falso.

Esta situación hay que desmitificarla porque, una administración eficiente o una gestión eficiente de la economía no implica ahorro. Como se refleja al principio de este artículo, la idea es llegar a conseguir los mejores resultados con los recursos que se tienen.

Hacer una administración económica eficiente implica buscar mecanismos que nos ayuden a dar pasos hacia adelante.

En la gestión económica no implica hacer recortes o dejar de invertir dinero, es decir,  no es ahorrar si no buscar la mejor manera de reorientar nuestros recursos siendo conscientes de lo que es esencial y de lo que no.

Un ejemplo:

Las empresas emplean, en muchas ocasiones, la primera clase o «bussiness» en vuelos nacionales o de corto recorrido.

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Cualquier persona que haya viajado en un avión comercial de este tipo sabe que la única diferencia que hay es una cortina que nos separa del resto del pasaje, el precio del billete y que incluye comida.

Una gestión eficiente es estudiar si, verdaderamente, compensa la diferencia de precio del billete y ver si ese «ahorro» lo podemos derivar a otras cosas dentro del proyecto.

Otro ejemplo posible es en el campo de la eficiencia energética.

El tener un hogar eficiente no significa que pase frío por la noche o que estés a oscuras.

Volvemos a hablar de lo mismo. Cambiar bombillas convencionales por las de bajo consumo hará que tengas el mismo servicio ahorrando energía. O tener un buen aislante hará que emplees menos la calefacción o incluso que puedas llegar a apagarla una vez esté caliente tu hogar.

 

 

 

 

 

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