Qué es la retórica

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¿Alguna vez has llegado a comprar algo, aunque en un principio, no tuvieras la intensión de hacerlo? Si es así, no eres el único al que le ha pasado. Esto se debe a que, por lo general, el vendedor se encarga de ofrecerte el producto o servicio de tal manera que te convence de que lo necesitas para que tu vida sea mejor, así eso no sea cierto.

Utiliza palabras, argumentos, estadísticas, comparaciones y otros elementos que te hacen razonar y cambiar de opinión. Al final de cuentas, terminas adquiriendo el producto o servicio, aunque nunca lo vayas a utilizar.

Este es tan solo un simple ejemplo de lo que es la retórica. Probablemente hayas escuchado este término en diferentes contextos. Por ejemplo, se dice que ciertos cantantes tienen retórica cuando usan un sinnúmero de palabras para hacer denuncias políticas, sociales o de cualquier otro tipo.

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También, en muchos centros educativos se incluye una asignatura que tiene ese mismo nombre. No obstante, es probable que solo tengas un vago concepto de lo que es la retórica y de lo que abarca.

Por eso, si te interesa conocer más sobre el tema, has llegado al lugar correcto. A través de este breve artículo te estaré indicando qué es la retórica y con qué se relaciona dicho término. A su vez, sabrás lo que debes hacer para cultivar el arte de la retórica, a fin de expresarte mejor, ser convincente y llegar al corazón de tu auditorio.

Esta habilidad es muy valorada por aquellos cuya profesión les exige hablar en público, como los profesores, los promotores, los empresarios, los representantes de una marca, etc. De modo que, al terminar de leer, contarás con herramientas y estrategias que te volverán una persona convincente y persuasiva en diferentes campos de tu vida. Veamos cómo.

Instrucciones

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Se trata de una disciplina que ofrece las herramientas y técnicas necesarias para que puedas expresarte de la mejor manera para lograr que, tanto el lenguaje como el discurso sean tan eficaces que logren conmover, convencer y motivar a otros.

La retórica se encarga de teorizar sobre cómo debe utilizarle el lenguaje, ya sea de manera oral frente a un auditorio, o de manera escrita, a través de un texto. También, establece una serie de técnicas y procedimientos prácticos que le dan al discurso tanto belleza como elocuencia, además de capacidad de persuasión.

Algunos consideran que la retórica es un arte, el cual tiene como objetivo influir en otras personas mediante el uso de las palabras. No obstante, se trata de una disciplina que abarca distintos campos del saber, como la literatura, la política, la publicidad, la educación, el derecho, entre otros.

La retórica surge para cuestionar la verdad, para defender una proposición y hacer que otros acepten la tesis propuesta. Se encarga de proponer una verdad relativa, funcional y contextualizada. De modo que permite la libertad de juicio y, al mismo tiempo, de elección.

Tuvo su origen en la antigua Grecia y se considera que Aristóteles es el padre de la retórica. Durante la edad media, se enseñó en las escuelas como una de las principales disciplinas del conocimiento, junto a la gramática y la lógica.

Según la visión aristotélica, la retórica se fundamenta en tres aspectos importantes:

  1. Ethos: denota la confianza que debe inspirar el orador en los oyentes. A fin de conseguirlo, debe parecer digno de crédito y virtuoso.
  2. Pathos: implica persuadir a los oyentes a través de generar en ellos diferentes tipos de emociones que van desde el temor o el miedo, hasta el amor y el odio.
  3. Logos: surge cuando la persuasión se desarrolla mediante la razón y la argumentación, es decir, por medio del discurso mismo.

Pero, ¿qué más necesitas tener en cuenta en lo relacionado con el arte de la persuasión? Veámoslo ahora mismo.

Que Necesitas

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Es importante tener presente que, según las configuraciones de la retórica clásica, todo discurso se estructura de la siguiente manera:

  • Inventio o invenio: se trata de la selección del contenido del discurso, el argumento. En otras palabras, es la elección particular de los temas, los cuales pueden ser de mucha utilidad dependiendo de cuáles sean los fines comunicativos que tengas.
  • Dispositio: no es otra cosa que la organización de aquellos elementos que ya has seleccionado para el discurso y que ahora deben ser estructurados y jerarquizados. En este punto es donde se echa mano de los diferentes relatos, exposiciones y explicaciones a fin de mover a otros por medio de las vías emocionales, racionales y morales.
  • Elocutio: este es el equivalente de lo que hoy se conoce con el nombre de estilo. Es una de las elecciones de los recursos lingüísticos apropiados para poder expresar, de manera oral, toda la información que se ha recopilado y ordenado con anticipación, lo que implica el uso de diferentes figuras retóricas, como la metáfora, la exageración, etc., así como otros juegos de palabras.

Además de lo anteriormente dicho, también están la memoria y la acción, las cuales se encargan de memorizar lo que se va a decir, así como de la reproducción de lo que hemos logrado memorizar, respectivamente.

La retórica bien usada pasa percibida y deslumbra a los demás por su capacidad de exhibir una verdad que puede ser real o imaginaria, según sea el caso. Entonces, si quieres dominar el arte de la retórica, ¿qué debes tener en cuenta?

Consejos

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La manera para lograr desarrollar un discurso retórico es enriqueciendo tu capacidad verbal. Además, debes ejercitarla a través de las explicaciones y narraciones orales o escritas. Lo que quiere decir que debes esforzarte no solo por tener un léxico, sino también una redacción eficaz.

Por ello, debes familiarizarte con las diferentes figuras retóricas que existen, como:

  • La metáfora: esta es una comparación entre una cosa y otra. Se llama a una cosa con el nombre de otra para hacer evidente cuáles son sus rasgos comunes, sin importar si estos son reales o imaginarios. Por ejemplo: “Sus lágrimas eran dos perlas que recorrían sus mejillas”.
  • La hipérbole: esta es una forma de exageración muy común en los discursos, la cual posee un sentido figurado. Puede incrementar o disminuir las cosas dependiendo de cuál sea la intensión del hablante. Por ejemplo: “tengo tanta hambre que me comería a un elefante” o “te llamé más de 100o veces”.
  • La personificación: se trata de atribuirle características humanas a un objeto inanimado o a un animal, en un sentido que no es literal. Por ejemplo: “El viento me susurró nuevamente su nombre”.
  • La elipsis: consiste en omitir alguna parte del discurso que se considera que ya se ha dicho, que es obvio o que se quiere ocultar por algún motivo. De esta manera, se evita que haya reiteraciones que le restarían estética al discurso y se crea cierto ambiente de suspenso.

Como es natural, estas no son las únicas figuras retóricas que existen. En realidad, hay muchas más. Mientras mejor las conozcas y más te relaciones con ellas, conseguirás un discurso mucho más retórico.

Otro elemento muy eficaz, que puedes implementar, es el uso de las llamadas preguntas retóricas. Estas preguntas son las que no requieren una respuesta audible por parte del interlocutor. No obstante, sí poseen una función expresiva, ya sea para dar énfasis a lo que se está diciendo o para sugerir una afirmación.

Podemos afirmar que este tipo de preguntas también son consideradas como figuras retóricas, en vista de la función que cumplen. Asimismo, su propósito es hacer razonar al oyente y generar un cambio en su manera de pensar y de ver el mundo.

Dominar el arte de la retórica no es algo que pueda lograrse de la noche a la mañana, como si se tratase de cualquier cosa. Sin embargo, si te esfuerzas y pones en práctica los consejos que he compartido contigo, en poco tiempo lograrás conseguir un habla persuasiva y convincente. Una herramienta valiosa para toda persona.

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