Ser hombres libres  es algo que parece que damos hecho en cualquier parte del mundo con la llegada de los sistemas democráticos en prácticamente todos los Estados a nivel mundial. Sin embargo, si echamos la vista atrás, y como repasaremos en este artículo, muchos países lucharon por ser libres después de estar durante muchos años oprimidos por otros países o imperios en prácticamente cada parte de la historia.

El Imperio Romano, el Imperio español y el de Napoleón e incluso, en el pasado siglo el dominio de los nazis en prácticamente toda Europa. Además de los países, las propias personas también tuvieron que luchar por su libertad durante muchos siglos. Los esclavos fueron propiedad de otra persona en prácticamente todos los períodos de la historia, desde la colonización de los imperios europeos en el continente africano y americano, y también los judíos con los nazis.

¿Qué es la libertad?

La libertad ha sido uno de los conceptos más estudiados por diferentes corrientes filosóficas a lo largo de la historia. En pocas palabras, sería la capacidad que tenemos todas las personas de elegir nuestros actos y nuestras acciones en todo momento. Actualmente, en los sistemas democráticos, el trabajo del poder legislativo en la creación de las leyes es intentar hacerlo limitando el mínimo posible la libertad de todos los individuos que viven en una sociedad. Obviamente, la aprobación de una ley por el poder legislativo y ejecutad por el Ejecutivo puede llevar a muchas personas a que no se pueda cumplir la definición estipulada anteriormente de poder actuar libremente según sus pensamientos. Obviamente, cuando hablamos de libertad es imposible no hacerlo de ética.

El hecho de tener la capacidad de poder actuar libremente no quiere decir en ningún caso que tratemos de actuar de forma que no perjudiquemos al del lado e intentemos hacer el bien común. De hecho, uno de los filósofos que más insistió en estos dos conceptos fue John Stuart Mill, que defendió que los gobiernos tienen que pensar en la mayoría de la población y realizar acciones que beneficien a todo el mundo. Obviamente, este pensamiento también trasciende al resto de la población. Por esta razón, también se diferencia entre la libertad individual y la libertad colectiva de todas las personas. Ligando la libertad con la ética, también se debe dejar claro que tener la potestad de actuar como nos plazca puede ser positivo o negativo porque si optamos por el bien estaremos actuando de forma ética, pero en caso, que optemos por el mal también será nuestra consciencia la responsable de nuestras acciones.

A lo largo de la historia, como hemos dicho anteriormente, muchas personas se han tenido que pelear para lograr la libertad deseada. Un punto de inflexión tiene en París en 1789, durante la Revolución Francesa que finaliza con la toma de la Bastilla y que pone fin a un período absolutista que duró varios siglos. El principal exponente de este período fue Luis XIV, apodado como el Rey Sol, y que tenía como lema “El Estado soy yo” dejando claro su carácter autoritario. A partir de entonces, se inició un período histórico conocido como liberalismo y donde tanto literatura, escultura o pintura, entre otros, fueron corrientes que giraron entorno al concepto de la libertad. La historia del ser humano nos ha enseñado a personas que siempre han mirado por sus intereses, su ambición y su codicia. La religión fue otro de los claros ejemplos, donde el Vaticano trató de utilizar principios religiosos para unir a todos los países europeos en la lucha contra un enemigo común: el Islam.

Las Cruzadas de los Templarios hacia Tierra Santa no tiene más que una clara intención del Papado por utilizar la religión como motivo para ampliar sus fronteras cristianas. La propia religión también provocó que los monjes fueran en la Edad Media los únicos que sabían sumar y, por tanto, los encargados de hacer el reparto de las cosechas y de las mercancías. Como nadie podía comprobarlo, en algunos casos podían repartirse más para la iglesia ya que nadie tenía la capacidad de darse cuenta que el propio clérigo. Era la ventaja de saber sumar y escribir, a diferencia del resto de sociedad.

Obviamente, los diferentes corrientes de pensar y políticos tienen diferentes percepciones acerca de la libertad y de su actuación. Por ejemplo, el anarquismo, muy diferente al capitalismo, defiende que la libertad económica y personal están conectadas y que es algo que viene dado a las personas desde que estas nacen. Además, también entiende la libertad como ausencia de coacción, es decir, se oponen a la presencia de leyes por parte de los gobiernos y son partidarios de que los individuos tengan libertad absoluta. Por esta razón, es tan normal ver a los anarquistas tan próximos a la revolución cuando algo no les gusta, debido a que ellos no entienden la imposición de leyes que puedan impedir su rango de actuación. Otros corrientes minoritarios pueden ser los ecologistas y los vegetarianos, o los más conocidos actualmente como veganos. Obviamente, como todo en la vida, ellos defienden sus propios intereses.

Los ecologistas hablan de una libertad de los seres humanos siempre que no abusen del ecosistema, contando con ello a la naturaleza en todo su esplendor. Por su parte, los ecologistas también son partidario de mostrar una libertad presente en la especie humana, pero respetando los derechos de los animales en todo momento como si de personas se trataran. Hay otros corrientes que son bastante más reacios a creer en la libertad de las personas. Estos son los deterministas, básicamente porque su corriente de pensamiento no entra dentro de la creencia de la libertad. Anteriormente, hemos hablado de la libertad como capacidad para actuar según creyamos. Sin embargo, los deterministas creen que todas las acciones humanas están totalmente predeterminadas antes que se produzcan. En este sentido, la libertad es una completa ilusión porque si todo está determinado con anterioridad, la capacidad que tienen las personas de decidir sus acciones es completamente nula. Como esta, hay muchos otros corrientes políticos que presentan diferentes perspectivas relacionadas con la libertad.

Ventajas de tener libertad

Con todo, contar con libertad presenta numerosos beneficios para las personas que pasan por diferentes perspectivas. Los más destacados son los siguientes:

  • Capacidad de actuación. Sin duda, es la ventaja principal. Como se lleva diciendo, tenemos la independencia y la libertad de decidir nuestras acciones, con las consecuencias pertinentes que éstas puedan tener.
  • Poder elegir como pasarlo bien. Nuestro ocio es totalmente libre por nuestra parte. Si queremos ir al cine, vamos a ver una película, si queremos quedarnos en casa lo hacemos. Sin duda, es decisión totalmente nuestra.
  • Elegir a nuestros amigos. Además de elegir nuestras actividades también podemos hacerlo sobre con quien nos rodeamos. Podemos elegir a nuestra pareja, si nos gustan los hombres o las mujeres y con quien pasamos nuestro tiempo libre. También podemos elegir donde vivir o nuestro lugar de trabajo.
  • Independencia económica. Además, también contamos con la libertad económica y no debemos cuentas a nadie, salvo los impuestos que tenemos que pagar a cambio de los servicios públicos que nos presta el Estado. Sin ir más lejos, en la Edad Media los campesinos tenían prácticamente la obligación de ceder todos sus mercancías a la nobleza a cambio de protección.

En líneas generales, cuando hablamos de libertad siempre hablaremos de diferentes conceptos como independencia o posibilidad de actuación, que es básicamente de lo que se compone ser libre. En las democracias actuales, prácticamente la única forma que nos quiten nuestra libertad es cuando cometemos algún delito que el Código Penal, si hablamos de la justicia española, pena con la cárcel y, por tanto, mientras cumplimos nuestra condena deberemos pasar nuestro tiempo en prisión viéndose limitada nuestra libertad. De hecho, el conflicto con los presos políticos en Cataluña surge de la limitación de dicha libertad al convocar un referéndum de autodeterminación.

Cómo conseguir ser libre

Obviamente, a día de hoy ser libre es algo que se da por supuesto en los sistemas democráticos, a no ser que cometas algún delito como hemos mencionado anteriormente. Sin embargo, en este artículo también queremos darte algunos tipos para tener una vida con mayor libertad. ¿Has experimentado la sensación de libertad cuando viajas solo? Muchas personas desisten a esta opción por miedo, o simplemente porque piensan que se van a aburrir. Sin embargo, más lejos de la realidad es una excelente oportunidad para conocernos a nosotros mismos, poner a prueba nuestras habilidades sociales y sobretodo poner los planes que a nosotros nos gustan sin tener que discutir con la pareja, amigos o familia. Podemos planear un viaje a Cancún (Riviera Maya).

Además, podemos realizar el viaje sin fecha de regreso, o al menos volver a nuestro país cuando nosotros queramos sin la presión de tener otra persona que puede tener otros compromisos a los que atender, aprendiendo a relajarnos. Los viajes tradicionales se inician ya con el billete de vuelta pagado. El viajar solo te permite una mayor capacidad de improvisación y decir que te lo estás pasando muy bien y, que por tanto, quieres alargar el viaje unas semanas más. Una de las partes más tristes de un viaje son las despedidas, pero el viajar solo tiene la otra ventaja que no hay despedida a la que debamos atender. Además, también es una prueba a nivel de educación financiera.

El dinero siempre es uno de los grandes hándicaps a la hora de planificar un viaje. Por ello, al estar solos deberemos ser capaces de administrarlo correctamente. Tiene la ventaja que dependeremos de nosotros mismos, y no de otra persona que quizás tiene mucha tendencia a gastar. Sin embargo, por contra, deberemos tener la capacidad de forma sola de no gastarnos. Por tanto, si somos muy de gastar deberemos contenernos porque no habrá nadie que nos frene.

Viajar solo está muy bien, pero vivir solo también tiene sus ventajas en cuanto a libertad, especialmente las relacionadas con la televisión. Tenemos el control total del mando de la tele y, por tanto, cada día podremos elegir ver aquello que más nos gusta. ¿Has oído hablar del tipo conflicto de pareja que el hombre quiere ver fútbol y la mujer películas? Pues, en este caso, no existirá. Si te gusta el fútbol, podrás verlo siempre que quieras, y si quieres ver películas también podrás hacerlo cada día.

También tienes la libertad de elegir el menú que quieras todos los días. Por tanto, la definición del término libertad que proponíamos al inicio de este artículo llega hasta su máxima expresión. Tenemos la capacidad de elegir nuestros actos como queramos, y cuando queramos. No tenemos esa figura de alguien que nos diga lo que tenemos que hacer y cuando hacerlo. Dependemos exclusivamente de nosotros mismos. Esa libertad por la que nuestros antepasados lucharon durante siglos y siglos por conseguirla, desde los señores feudales hasta los empresarios que hacían trabajar muchas horas a los obreros en las fábricas.

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