Cualquier ser vivo necesita respirar para poder vivir. Si deja de respirar durante un tiempo determinado se acabará muriendo. Por ello, el sistema respiratorio y su correcto funcionamiento es realmente importante para desarrollar una vida saludable. Algunos animales, como los peces o los amfibios, tienen la capacidad de respirar correctamente debajo del agua. Los amfibios, de hecho, son de los pocos que son capaces de vivir de forma correctamente tanto dentro como fuera del agua. Los peces si salen del agua morirán al poco tiempo. Por ello, es recomendable tener las peceras en un lugar seguro si se comparte vivienda con otros animales como los gatos que pueden ponerse revoltosos. Los seres humanos, como todos sabemos, pueden respirar correctamente fuera del agua mientras que debajo del agua dependerá de nuestra capacidad pulmonar el tiempo que podemos aguantar sin respirar. También cuando sufrimos un ataque de ansiedad nos puede costar respirar.

¿Qué es el sistema respiratorio?

Cada animal tiene su propio sistema respiratorio, pero en este artículo nos centraremos en gran medida en el de los mamíferos y, más especialmente el de los seres humanos. El sistema respiratorio de una persona, aunque no lo parezca, consta de un largo proceso entre que nuestro aire entra por la boca o la nariz y acaba llegando a los pulmones. Sin embargo, entre estas dos partes, existen múltiples órganos que intervienen en el proceso. El cuerpo humano inspira oxígeno y expira dióxido de carbono que ya está utilizado y, por tanto, ya no se le puede sacar partido. Si respiramos por la nariz, el aire entrará a través de las fosas nasales, formadas por dos cavidades realmente grandes que notan el cambio de temperatura por la entrada y salida de oxígeno procedente del exterior. El aire sigue avanzando por el cuerpo a través de lo que se conoce como faringe, una cavidad situada entre el esofágo, que forma parte del aparato digestivo, y la laringe. Cuando esta cavidad se reseca a causa del cambio de temperatura o del frío, el cuerpo sufre lo que se conoce como faringitis que se traduce en dolor de cabeza, malestar y tos continua requiriendo en algunos casos la utilización de un antiinflamatorio o incluso de un antibiótico si existe la presencia de algún tipo de bacteria que haya que erradicar.

Una vez el aire ha superado la faringe llegará hasta la laringe, uno de los últimos pasos antes de alcanzar la fase final con la tráquea y los propios pulmones. Sin embargo, la laringe tiene una importancia fundamental para nuestro cuerpo pues es donde se encuentran las cuerdas vocales que permiten dar voz y la posibilidad de hablar. Incluso, para otros son aún más importantes. No olvidemos que los cantantes viven del sonido que producen dichas cuerdas vocales y, por tanto, deben cuidarlas al máximo pues es la forma que tienen de ganarse el pan. La glotis y la epiglotis rodean y tienen la función de proteger las propias cuerdas vocales. Además, la epiglotis es un cartílago que también tiene la función de evitar que la comida se vaya al sistema respiratorio. Cuando no actúa correctamente se nos produce esa tos constante que solemos decir que los alimentos se nos han ido por el otro lado. La mayoría de nuestro sistema respiratorio está formado por diferentes tubos en la mayoría de sus áreas. La tráquea es otro de estos, y es uno de los últimos tubos que conecta la laringe con los pulmones y los bronquios. Además, cuenta con una protección en forma de cartílagos que lo que hace es evitar que este conducto se pueda venir dañado cuando se ejerce una presión muy grande  sobre nuestro cuello. Finalmente, cuando ha superado la tráquea, el aire llega a los tan ansiados pulmones. Este órgano tiene una estructura formada por bronquios cada vez más pequeños, con una importancia casi a la altura del corazón. De hecho, su función principal es bombear aire a la sangre para el correcto desarrollo de nuestro organismo.

Los bronquios son los encargados de transportar el aire hasta todos los conductos alveolares, una parte de nuestro organismo en forma de saco, que se encarga de realizar el intercambio con la sangre que requiere aire para cada bombeo que realiza el corazón. Aunque parezca mentira, los mecanismos alveolares de nuestro cuerpo son millonarios. Por los dos pulmones totales de los que disponemos en nuestro cuerpo podemos estar hablando de más de 200 millones de alvéolos. Además, de estos componentes, que son los que participan de forma directa en todo el proceso que compone el aparato respiratorio y que no para ni cuando estamos durmiendo, también existen otros elementos que no participan ni en la inspiración ni en la expiración pero que son absolutamente necesarios para funciones de protección.

Empezamos hablando de los músculos intercostales que se encargan de fijar a toda la parte del tórax en la fase de inspiración. Además, también permite que el diafragma realice su trabajo correctamente. Este elemento vendría a ser una parte de muelle que se contrae y se alarga en función de si estamos inspirando o espirando. Es el espacio que ocupa toda la cavidad del tórax, con toda la parte abdominal y que también juega un papel muy importante mientras hacemos deporte. A buen seguro que has oído hablar del conocido flato, que se da cuando comemos mucho o bebemos demasiado antes o durante la práctica deportiva. Bien, los efecto se producen en esta parte del cuerpo.

Finalmente, el aparato respiratorio se completa con las dos membranas que recubren los pulmones y que ayudan a que pueda entrar aire hacia toda las cavidades alveolares. Son las conocidas como pleuras, y que ejercen una presión mayor o menor hacia los pulmones en función de sus necesidades. Por ejemplo, durante la fase de inspiración los pulmones deben expandirse y, por tanto, no se puede ejercer una presión demasiado elevada si no se quiere impedir la entrada de aire. En líneas generales, este sería el funcionamiento del aparato respiratorio de una persona.  Una de las formas de medir la capacidad respiratoria es mediante un beso con lengua.

Ventajas del correcto funcionamiento del sistema respiratorio

Con todo, el correcto funcionamiento de un sistema respiratorio es fundamental para que la vida de una persona se puede desarrollar con normalidad. Por tanto, si va bien tiene beneficios implícitos de los que hay que hablar. Los más destacados son los siguientes:

  • Poder vivir sin ahogarnos. Obviamente, si nuestro aparato respiratorio no trabaja correctamente sería imposible vivir ya que nos ahogaríamos. Por tanto, si podemos respirar podemos estar tranquilos porque podremos seguir viviendo tranquilamente.
  • Hacer deporte al más alto nivel. La actividad cardiovascular requiere del trabajo perfecto de nuestro sistema respiratorio. Si tenemos problemas para respirar no podremos dedicarnos ni destacar en el deporte de élite.
  • Estilo de vida saludable. No fumar también ayudará a que nuestro sistema respiratorio trabaje mejor ya que el tabaco favorece a que la nicotina pueda obstaculizar el trabajo de los pulmones y, por tanto, la llegada de aire a nuestro cuerpo.
  • Aguantar altos esfuerzos. Además, si nos gusta hacer deporte y queremos exprimir nuestro cuerpo también necesitaremos de una enorme capacidad pulmonar y, por tanto, nuestro sistema respiratorio tiene que funcionar a las mil maravillas.

Cómo aprender y cuidar el sistema respiratorio

Uno de los grandes misterios es cómo cuidar correctamente el sistema respiratorio y la respuesta es muy sencilla: vida sana. No fumar es uno de los principales objetivos que debemos tener. Es uno de los peores vicios para nuestro pulmones, ya sea tabaco convencional o de papel de liar. La nicotina penetra en nuestro pulmones y, con el tiempo, obstruye nuestras vías respiratorias. Al final lo que vamos a conseguir es tener dificultades para respirar e incluso acabar sufriendo un cáncer de pulmón, que nos va a marcar de por vida. No quien no fume está absuelto de la posibilidad de tener un tumor en la actividad pulmonar pero obviamente fumar es un factor de riesgo que debemos tener muy en cuenta. La actividad deportiva regular también es muy buena para nuestros pulmones. Hemos de renovar el aire constantemente y cuando realizamos cualquier tipo de ejercicio cardiovascular nuestro corazón tenderá a acelerarse. Las pulsaciones serán más rápidas y en mayor cantidad y, por tanto, necesitaremos más aire. Si sabemos respirar correctamente favoreceremos que el aire que tengamos sea lo más puro posible.

Elegir nuestra vivienda con cabeza también nos regalará un estilo de vida saludable. Actualmente, los niveles de dióxido de carbono no paran de aumentar regularmente especialmente producidos por la presencia de cada vez más coches de gasolina y combustible.  Por esta razón, vivir en una zona más campestre sin aglomeración de coches nos permitirá tener un aire mucho más puro que no en las grandes ciudades, donde en días laborables se concentran una gran cantidad de automóviles. Por esta razón, no es de extrañar que en grandes ciudades de España como Madrid o Barcelona se haya planteado la posibilidad de limitar la cantidad de coches que pueden entrar en dicha ciudad ya sea por matrícula par o impar, o diferentes criterios. Los gobiernos apuestan por las energías sostenibles y los ciudadanos parece que responden. La última moda es la de los patinetes eléctricos, un nuevo vehículo que ha despertado algo de controversia debido al vacío legal que esconden este tipo de vehículos. Sin embargo, cumplen con el objetivo principal que es utilizar energías renovables y contaminar menos, y más a un año que se inicie el Pacto de París, una continuación del Protocolo de Kyoto que se firmó a finales del siglo XX, y que ha tenido como consecuencia principal un cambio climático que está empezando a dejar temperaturas mucho más altas de las normales por la época del año en la que estamos. Visitar Asturias y sus verdes campos es una de las soluciones.

Aprender el sistema respiratorio y su funcionamiento es algo realmente complejo, aunque los centros educativos lo tienen dentro de la asignatura de Ciéncias Naturales desde que los niños son bien pequeños. Como todo, cada maestrillo tiene su librillo. Realizar un esquema de toda la información expuesta al inicio del artículo puede ser una buena forma de facilitar la memorización. A través de dibujos del cuerpo humano también puede servir para acabar entendiendo cómo funciona.

Sea como sea, los niños tienen que aprender el funcionamiento del sistema respiratorio, pero también del reproductor, digestivo, entre otros. Mucha información que han de ir canalizando poco a poco, por lo que debemos ser pacientes. Lo más importante es que se queden en la importancia que puede tener para nuestro cuerpo y las maneras que tenemos de cuidarlo, respetarlo y especialmente maximizar sus posibilidades. Aprender a respirar correctamente en algunas situaciones, como realizando deporte, contribuirá a aumentar nuestro propio rendimiento.

Con todo, el sistema respiratorio es vital para el funcionamiento de nuestro organismo por la necesidad que tenemos de respirar de forma constante, incluso de forma inconsciente cuando estamos durmiendo cada noche. Por ello, cualquier ineficacia o inutilización puede acabar siendo mortal para el cuerpo.

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