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La retórica es aquella disciplina que estudia y reglamenta el lenguaje (escrito u oral) utilizado en diversos ámbitos de conocimientos, como por ejemplo: ciencias políticas, educativas, biológicas, comunicacionales, entre otras. Su principal objetivo es rectificar la comprensión y estética de la información compartida; al mismo tiempo que la comunicación cumple sus tres roles, es decir, ser: entusiasta, persuasiva y compasiva.

Asimismo, esta disciplina, se conoce como: ‘el arte de expresarse correctamente’. Para ello, cuenta con una estructura que debe mantener el documento informativo, logrando el enriquecimiento del mensaje a transmitir. Inicialmente, el redactor analiza el tema a debatir o a desarrollar en un manuscrito. Seguidamente, debe ordenar las ideas o segmentos del contenido, de manera de brindar coherencia y cohesión, de esta forma, se construye el escrito perfecto, según la retórica.

A lo largo de nuestros estudios, nos han expuestos distintas figuras retóricas, las cuales se caracterizan por una alteración en la sintaxis para aportarle sentido a un determinado comunicado, es decir, crear un sentido imaginativo, con la finalidad de expresar contraste al escrito, desviando la atención del narrador al momento de leer una figura retórica. Así, las más conocidas y utilizadas actualmente, son: metáfora, hipérbole, ironía, epifora, concatenación, entre otras.

Igualmente, existen preguntas que formulamos sin esperar una respuesta a cambio, estas, se denominan: preguntas retóricas. También son conocidas como: interrogación retórica o erotema. Y se caracterizan, principalmente, por ser enunciadas sin necesitar una respuesta de vuelta, solo, buscamos reafirmar nuestro punto de vista y/o criterio sobre algún tema en específico, al mismo tiempo que, incentivamos al oyente a reflexionar sobre un asunto o que adopte un cambio en su conducta.

Cabe destacar que, las preguntas retóricas también pueden ser cuestionamientos a uno mismo. Por ejemplo, cuando nos decimos: ¿Qué me pasa? ¿Qué estoy haciendo? La finalidad de las interrogantes retóricas, es tocar los sentimientos de las personas a quienes las formulamos, así sea a nuestro propio ser.

En este sentido, siempre es importante conocer un poco más de las diversidades que presenta el lenguaje y composición, pues, son conocimientos que nos servirán en diferentes aspectos de nuestra vida, personal, profesional y laboral. Incluso, hoy en día, realizamos infinidades de preguntas retóricas, sin saberlo.  Por ello, una vez que conocemos qué es la retórica, y de qué tratan los erotemas, conocidos por referirte a las interrogaciones retóricas, te explicamos mediante sencillos ejemplos: ¿Qué es una pregunta retórica? Para su mejor comprensión.

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La vida está llena de conocimientos que esperan ser adquiridos por nosotros, y todos tienen un campo de aplicación, sin excepción. Muchas veces, practicamos ciertas actividades sin conocer que tienen una determinación científica. Tal es el caso de las preguntas retóricas. Diariamente, nos preguntamos: ¿Qué me sucede hoy?, sin saber que eso se define como una interrogación retórica. Por ello, a continuación, a través de ciertos ejemplos, te explicamos: ¿Qué es una pregunta retórica:

Preguntas retóricas a terceros:

Se caracterizan por formularse sin esperar una respuesta en la retroalimentación, sino con la intención de crear conciencia en la persona a la cual se le enuncia la erotema, con la finalidad de que cambie su opinión respecto a un tema del cual opinamos diferente. Por ejemplo:

  1. ¿Estás loco?: supongamos que: Pedro le dice a María: «María, quiero recorrer América, solo, en bicicleta». A lo que María inmediatamente reacciona y le dice: ¿Estás loco? Allí, podemos denotar que ella no espera que él responda la pregunta, solo quiere crearle conciencia de lo que está diciendo para que cambie su opinión.
  2. ¿Tengo monos en la cara?: supongamos que: María está comiendo y en un bocado, esparce comida en su ropa, sin darse cuenta. Llega Pedro, la saluda y comienza a reírse. Entonces, María le dice: ¿Tengo monos en la cara? Evidentemente, ella no espera una respuesta sobre la pregunta formulada. Solo, que él deje de reírse.
  3. ¿Qué hombre no desearía tener una novia como yo?: presumamos que, Pedro y María están conversando. Entonces, Pedro le dice: «¡Qué maravillosa novia tengo!». A lo que María, responde: «¡Claro! ¿Qué hombre no desearía tener una novia como yo?». Allí, claramente notamos que María no pretende obtener respuesta alguna, solo, presume sus virtudes,
  4. ¿Cuántas veces debo decirte que te vayas?: supongamos que, Pedro y María están discutiendo, y María le pide que se vaya. Pero, Pedro insiste en quedarse, a lo que maría refuta: «¿Cuántas veces debo decirte que te vayas?» Allí, María no pretende que Pedro le responda, solo, quiere lograr con la frase, que él entienda que se retire.

Preguntas retóricas propias

  1. ¿Qué estoy haciendo?: supongamos que, María está obsesionada con perder peso, por ello, deja de comer porque considera que así lo logrará. Al mirarse en el espejo, y notar los efectos negativos que la falta de alimentación está acarreando en ella, se dice a sí misma: «¿Qué estoy haciendo?» Notamos, que María no pretende responderse esa pregunta al decir que está dejando de comer. Solo, está dándose cuenta que está haciendo las cosas mal, y debe cambiar.
  2. ¿Por qué todo me pasa siempre a mí?: presumamos que, María está estudiando y trabajando al mismo tiempo. Un día, sus horarios chocan y debe estar a la misma hora en ambos lugares, pues, debe entregar un informa final. Allí, se dice a sí misma: «¿Por qué todo me pasa siempre a mí?» Busca reflexionar sobre los acontecimientos que le están sucediendo.
  3. ¿Cuántos años pasarán hasta que por fin pueda olvidarla?: supongamos que, Pedro, se encuentra triste y desconsolado, pues, María ha terminado la relación que tenían. Por ello, él se dice a sí mismo: «¿Cuántos años pasarán hasta que por fin pueda olvidarla?» Así, notamos que Pedro, no espera una respuesta de ello, solo reflexiona sobre el asunto a medida que decide dejar de pensarla.
  4. ¿Qué me pasa?: supongamos que, María está preparando su almuerzo, de repente se siente mal, está experimentando ciertas dolencias y mareos, por lo que, se dice a sí misma: «¿Qué me pasa?». Así, notamos que ella no pretende obtener una respuesta de sí misma, su idea es reflexionar sobre lo que está sintiendo su organismo en ese preciso instante.

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