A buen seguro que cuando éramos pequeños nos habían contado historias que nos parecían realmente espectaculares debido a la poca consciencia que podíamos tener en ese momento por nuestra madurez mental, y que con el paso de los años nos hemos ido cuestionando hasta el punto que o nos hemos dado cuenta de la falsedad de ellas, o nos han acabado confesando que era pura fantasía.

Pese al momento tecnológico y científico en el que nos encontramos, los grandes mitos siguen siendo una realidad, especialmente en el campo médico y nutricional. Cuántos de nosotros nos hemos creído algo que sirve para adelgazar y realmente no era así. En muchos casos, tendemos a caer de hipocondríacos y a creernos lo primero que nos dicen independientemente de quien lo haga. Esto también se aplica en el campo de la comunicación y del periodismo con las denominadas ‘fake news’, que pueden estar relacionadas con el trabajo de los políticos.

¿Qué son los mitos?

El origen de los mitos lo asociamos a la antigua Grecia, cuando surgieron los primeros filósofos que empezaron a cuestionarse el porqué de las cosas. Por ello, el término mito proviene de la lengua griega y significa historia o relato. Hemos de entender que la cultura griega fue la precursora de empezar a explicarse las razones de porque sucedían algunos fenómenos de la naturaleza. A partir de aquí, se empezaron a explicar mitos, que vienen a ser historias o relatos de un carácter que intenta ser científico o religioso de porque ocurren las cosas. Por ejemplo, debido a la falta de conocimientos científicos, los griegos asociaron la tormenta y la mala mar a la religión. Se creía mucho en los dioses, y en ese sentido,

Poseidón, que es conocido como el dios del Mar, era el encargado de mostrar su furia a través de una tormenta o de una mala mar que podía acabar provocando el hundimiento de las embarcaciones. A medida que fueron pasando los años y se fue avanzando a nivel científico se fueron desmintiendo mitos. Por ejemplo, Cristóbal Colón, el descubridor de América aunque su propósito inicial era ir a las Indias, tuvo muchos problemas para aprobar su viaje o expedición ante los Reyes Católicos debido a la falta de apoyo porque estaban convencidos que la Tierra era plana y, que por tanto, irían hasta el final del mundo y acabarían cayendo. Sin embargo, la realidad como la conocemos ahora nos dice que la Tierra es redonda, al igual que creía Copérnico muchos siglos atrás. Este astrónomo acabó siendo quemado por pensar totalmente diferente al resto, cuando en realidad tenía toda la razón del mundo.

De hecho, muchos de los que utilizaron los mitos a su favor fueron los sacerdotes, y actualmente también los practicantes del sexo tántrico. Se aprovecharon del desconocimiento del pueblo para infundir miedo entre la población y acabar haciendo lo que ellos querían, porque los ciudadanos se pensaban que si no actuaban de esta manera los dioses los acabarían condenando porque se enfadarían. Por esta razón, el culto a los dioses era constante en todo momento, incluyendo antes de una batalla o de cualquier circunstancia importante. Los mitos se han mantenido en la actualidad, con por ejemplo el origen del universo. Pese a que la ciencia sostiene la teoría del Big-Bang, donde se cree que una explosión creó todas las galaxias, otros siguen sosteniendo la teoría religiosa de Adán y Eva. Otro gran mito es que ocurre después de la vida. ¿Vamos al cielo, al infierno o nos reencarnamos? Dependiendo de la religión a la que pertenezcamos pensamos de una forma o de otra.

Al no haber ninguna teoría científica que sostenga con hechos qué es lo que ocurre cuando vamos al más allá, realmente hay muchos pensamientos totalmente diferentes y es objeto de debate en numerosas tertulias de mesa. El método científico, que parte de una hipótesis inicial, se realiza una investigación a través de hechos y pruebas y se acaba obteniendo unas conclusiones posteriores fue el gran encargado de empezar a acabar con los mitos que inicialmente siempre se había asociado a los hechos religiosos, o incluso paranormales. La filosofía puso la primera piedra a lo que hoy se conoce como investigación científica y que tantos avances ha podido proporcionar a lo largo de los años.

Con el tiempo, la definición de la palabra mito también ha ido cambiando. Inicialmente, los mitos eran considerados como una especie de leyendas. A buen seguro que en tu lugar de residencia existen diferentes mitos que te han contado tus padres o abuelos. En Barcelona y Cataluña, sin ir más lejos, contamos con el de Sant Jordi y la leyenda del caballero que mató al dragón que azotaba un pueblo y aterrorizaba a todos los habitantes. Cuando estaba a punto de comerse a la princesa, apareció el caballero y con su espada mató al dragón y de su cuerpo aparecieron rosas. Por ello, el 26 de abril es considerado el día de Sant Jordi, y también el día de las rosas y los libros en el cual es típico regalar rosas y libros. Siguiendo esta línea, las fábulas también son una especie de mito pero con un carácter mucho más educacional.

Todos conocemos el cuento del lobo, en el cual el pastor siempre avisaba que venía el lobo, y después de tantas veces, cuando fue verdad nadie le creyó. De esta historia se extrae que nunca hay que decir mentiras. Otro ejemplo lo encontramos en el cuento de la liebre y la tortuga, que ambos corren una carrera. Obviamente, sabemos que la tortuga es mucho más lenta que la liebre. Sin embargo, esta confía en sus posibilidades y con el trabajo constante, unido a la vagancia de la liebre le acaba ganando en carrera. Lo mismo, el trabajo constante siempre da sus frutos. Con un objetivo u otro, pero siempre los mitos han estado presentes en todos los períodos de la historia y han tenido un carácter más positivo o negativo en función del contexto del que estemos hablando.

Beneficios de los mitos

Con todo, los mitos, aunque pueda parecer lo contrario, tienen numerosos beneficios para todos aquellos que los creen o los acaban utilizando. Los más destacados son los siguientes:

  • Creer en algo. La religión es un mito del que aún no se ha sabido extraer nada, ya estemos hablando del cristianismo o de la religión árabe. Sin embargo, siempre que se utilice en un foco positivo, tiene ventajas. Por ejemplo, creer en algo que nos puede dar fuerza siempre será bueno.
  • Enseñar valores. Los mitos también sirven para educar. Las denominadas fábulas, expuestas anteriormente, tienen un enorme carácter educativo y pueden servir para orientar a los más pequeños de la casa por el buen camino.
  • Temas de debate. Además, sirven para organizar debates sanos y amistosos después de una comida familiar sobre temas que son interesantes y sobre los que se pueden encontrar diferentes puntos de vista.
  • Posibilidades de investigación. El debate puede acabar transformándose en investigación. Hay muchos mitos no resueltos actualmente, y por tanto, son campos de investigación realmente interesantes hoy en día.

Sin duda, los mitos ofrecen numerosas posibilidades y beneficios para todos los campos de la población y, que por tanto, deben ser explotados si queremos avanzar a nivel intelectual como científico en la humanidad.

Cómo son los mitos

Actualmente, los mitos pueden tener múltiples interpretaciones, como el hecho de ser vegetariano, que vamos a desgranar a continuación. Por un lado, encontramos esa historia que puede tener parte de realidad o fantasía, a modo de leyenda. Esto es aplicable a todos los campos desde la historia, la religión pero también la medicina o nutrición, entre otros. ¿Has leído en la prensa que según algún estudio tomar espidifen de forma constante alarga la vida? ¿Has leído que la leche puede llegar a provocar o generar cáncer? ¿Es cierto o es falso? No lo sabemos, ya que este estudio puede tener algo de verdad, pero también algo de invención y, por tanto, depende de nuestro criterio creer dicha información o, en cambio, pensar que es totalmente falsa. Otro tipo de mito puede proceder de hechos reales.

A lo largo de la historia, ésta la han escrito los vencedores y, por tanto, han podido alterar algunos detalles que expliquen lo que realmente ha sucedido. Puede pasar con la Guerra Civil Española, que en función del tipo de familia de donde proceda la persona que explica la historia pueden decir unas cosas u otras. Con cualquier tipo de guerra histórica sucede lo mismo. Los vencedores y los perdedores nunca explicarán lo mismo.

En este sentido, los mitos pueden crearse de hechos históricos que con el paso del tiempo se ha ido alterando su argumento. Los tipos de mitos pueden ser del cosmos, de tipos religiosos, así como relacionados con fenómenos paranormales o con el final del mundo. Muchas películas de terror están ambientadas en sucesos paranormales que empiezan a tener personas como nosotros. De hecho, la práctica de la guija puede ser otro de los mitos el hecho de hablar con el más allá.

Finalmente, una de las concepciones de mito también puede estar relacionado con el hecho de idolatrar a una persona que vemos como un modelo a seguir. Por ejemplo, los aficionados al fútbol pueden tener como ídolos o mitos a Leo Messi o Cristiano Ronaldo, considerados por muchos como los mejores jugadores de fútbol del momento. No solo en el deporte, sino también en la política o la economía podemos encontrar mitos como George Washington o Theodore Roosevelt, entre otros. Sin embargo, no tienen que ser obligatoriamente personas famosas sino que también podemos considerar un mito a una persona mucho más cercana como un hijo, un padre, un hermano o simplemente cualquier amigo o pareja.

Las características de los mitos difieren mucho en función de quien explique la teoría y su definición. Mientras algunos teóricos lo asocian únicamente al origen de la Tierra, especialmente porque era muy mayoritario debido al déficit científico con el que se contaba en aquella época, otros si hablan de la posibilidad que existan mitos después de la creación de la Tierra. Sin embargo, en lo que si están de acuerdo es en la composición y los elementos de los que está compuesto un mito.

Por un lado, parte de una pregunta de carácter existencial referente a una temática que es amplia y que puede tener diferentes puntos de vista muy lejanos entre si. Por otro lado, también contará con dos posturas también muy contrarias entre ellas. Por ejemplo, acerca de la existencia de Dios. Habrá quien pueda pensar que sí existe y tendrá sus argumentos, que pueden ser variados entre los que piensan igual, o en cambio los que opinen lo contrario también pueden tener razones diferentes para creerlo. Con todo, los mitos siguen estando presentes en una época donde el método científico brilla en todo su esplendor y en el que siguen habiendo numerosos debates cruzados entre diferentes personas.

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